
A veces me gusta ver a la gente cuando trabaja, como ahora veo a esa muchacha que va y viene de un lado a otro. Vacía café, corta lechuga, vierte aderezos, cobra, sirve, toma orden, lleva, trae, limpia y me mira de vez en cuando cansada porque desde las 3 no para de trabajar.
Me gusta también ver a la gente que piensa, como ahora veo a un hombre escribiendo en su laptop. Mueve los dedos, parpadea, cierra los ojos, vuelve a escribir, se talla la cara, inmóvil, se rasca, sonríe, se adentra, y me mira de vez en cuando emocionado porque desde hace rato la musa no lo quiere abandonar.
A veces me gusta ver a la gente que ama, como ahora veo a este hombre que da de comer, que mira en silencio, que acuna, que mece, que carga, abraza, juguetea, y me mira de vez en cuando, ilusionado porque a sus cuarenta y tantos por fin pudo ser padre.
Me gusta ver a la gente cuando trabaja, cuando piensa, cuando ama.
Me gusta que de vez en cuando me miren, me dejen ver a través de su mirada
que me dejen sentir que yo también soy mesera, escritor y amorosa.
Me gusta que me dejen sentir que yo también trabajo, pienso, amo…